No hace falta recordar a quienes siguen esta secciรณn que una de las reclamaciones que con mรกs frecuencia asoma a estas lรญneas es la necesidad de equilibrar las inversiones pรบblicas y de que la provincia de Pontevedra reciba en proporciรณn a lo que aporta y genera, algo que, por desgracia, no ha sucedido ni de lejos en las รบltimas dรฉcadas.
Aun asรญ, de vez en cuando aparecen pequeรฑos rayos de luz que, sin invitar al optimismo, al menos conceden una tregua a quienes vivimos con la sensaciรณn de que ese desequilibrio se ha convertido en norma.
Uno de esos anuncios ha sido la incorporaciรณn de nuevas titulaciones en la Universidade de Vigo para el prรณximo curso. Serรก, ademรกs, la รบnica de las tres universidades gallegas que incrementarรก su oferta lectiva.
En concreto, durante el curso 2026/27 se impartirรกn el grado en Ingenierรญa de las Tecnologรญas Navales y un programa simultรกneo, o doble grado, de Publicidad y Relaciones Pรบblicas y Comunicaciรณn Audiovisual.
No es una revoluciรณn. Y conviene ponerlo en contexto. La provincia de Pontevedra comparte universidad con Ourense, mientras que en el norte existen dos universidades pรบblicas. Esa diferencia estructural en capacidad acadรฉmica, generaciรณn de conocimiento y atracciรณn de talento sigue siendo muy relevante, y estas incorporaciones, por sรญ solas, no la corrigen.
Ademรกs, el nuevo grado en Tecnologรญas Navales sustituirรก al de Ingenierรญa Mecรกnica que actualmente se imparte en el Centro Universitario de la Defensa de Marรญn, y el doble grado contarรก con apenas diez plazas, detraรญdas de titulaciones ya existentes. Pero, aun asรญ, bienvenido sea. Cualquier decisiรณn que contribuya, aunque sea modestamente, a corregir el desequilibrio territorial merece ser valorada.
Porque la renta y las oportunidades de una provincia no dependen solo de su tejido productivo, de su capacidad exportadora o de la fortaleza de sus empresas. Dependen tambiรฉn, y mucho, de dรณnde se decide ubicar la inversiรณn pรบblica, los organismos, los centros de referencia y las instituciones.
Y en eso, el patrรณn ha sido constante. Ahรญ estรกn ejemplos recientes como el Centro de Protonterapia, el Centro de Supercomputaciรณn de Galicia o la Agencia Espaรฑola de Supervisiรณn de la Inteligencia Artificial. Proyectos de primer nivel que podrรญan haberse implantado perfectamente en Pontevedra, prestando el mismo servicio y cumpliendo exactamente la misma funciรณn, pero cuya ubicaciรณn se ha decidido, una vez mรกs, en otros puntos del territorio.
Porque equilibrar no consiste solo en repartir presupuestos. Equilibrar tambiรฉn es decidir dรณnde se ponen las facultades, los centros tecnolรณgicos, los organismos pรบblicos y las infraestructuras. Y esas decisiones, sostenidas en el tiempo, son las que acaban creando renta, atrayendo talento, fijando poblaciรณn y mejorando la calidad de vida.
Ojalรก este pequeรฑo avance en la oferta universitaria sea solo el principio. Ojalรก detrรกs lleguen tambiรฉn decisiones de mayor calado en sanidad, seguridad, comunicaciones, transporte, investigaciรณn o atenciรณn a nuestros mayores.
En definitiva, ojalรก llegue una forma de gobernar que entienda que vertebrar un territorio no es concentrarlo todo siempre en los mismos lugares
